La limpieza del hogar después del verano: por dónde empezar
En Kiriko sabemos que después del verano la casa necesita un repaso distinto al de cualquier otra época del año. No es lo mismo la suciedad del día a día que la arena que aparece en rincones imposibles, la cal que se acumula tras semanas de más duchas, o la ropa de playa que lleva ya un tiempo esperando su turno en la lavadora. Por eso nos gusta plantear esta limpieza por partes, con un orden que tenga sentido y sin necesidad de dedicarle un fin de semana entero.
¿Por dónde empezar?
Recomendamos organizar la limpieza por zonas, priorizando aquellas que se usan a diario y que antes vuelven a ensuciarse si se dejan para el final:
- Suelos.
- Baño.
- Cocina.
- Juntas de azulejos.
- Cristales y persianas.
- Ropa y textiles de verano.
Si el tiempo aprieta, con las tres primeras (suelos, baño y cocina) ya se nota una diferencia importante.
Suelos: lo primero que se ensucia y lo primero que se nota
La arena, el protector solar y la tierra de terrazas y jardines se acumulan en rincones y bajo los muebles durante el verano. Si friegas con robot aspirador, este es un buen momento para revisar el filtro y el depósito, ya que un verano de arena fina lo satura antes de lo habitual — aquí tienes algunos consejos clave para que rinda al máximo. Para suelos de gres o terrazo especialmente sucios, un fregasuelos con buen poder desengrasante ayuda a eliminar ese punto pegajoso que dejan el protector solar y el sudor.
El baño, un poco más de calma
El baño suele ser la zona donde más se nota el paso del verano: más duchas, más agua caliente y, como consecuencia, más cal. Para una cal ligera, el vinagre puede ayudar, aunque conviene saber que se queda corto cuando la acumulación lleva ya varias semanas. En esos casos, un limpiador antical específico suele dar mejor resultado, y para la cal más resistente o las juntas con manchas incrustadas, un agua fuerte bien diluida y con buena ventilación es la opción que realmente disuelve el problema en lugar de disimularlo. Un aviso importante: nunca se deben mezclar lejía, amoniaco y agua fuerte entre sí — aquí explicamos por qué esta combinación es de las que nunca debes hacer en casa.
Las juntas de los azulejos
Es el rincón que se suele dejar para el final, pero también el que más cambia el aspecto general del baño y la cocina. La humedad propia del verano —piscina, playa, más vapor en la ducha— favorece que aparezcan puntos de moho en las juntas. Un limpiador específico para juntas, aplicado con un cepillo de cerdas duras y dejado actuar unos minutos antes de aclarar, ayuda a recuperar el blanco original sin necesidad de rehacer el alicatado.
La cocina, con la grasa acumulada del verano
Las bandejas y utensilios de la barbacoa acaban siempre en la cocina, y su grasa quemada cuesta más de quitar que la de un día normal. Lo mismo pasa con los goteos de helado en la encimera o las manchas de las frituras, más habituales en verano. Para este tipo de grasa, recomendamos un desengrasante en pistola: se aplica directamente y no hace falta frotar demasiado. Si la vitro o el horno llevan tiempo sin limpiar, déjalo actuar diez minutos antes de retirar.
Cristales y persianas
El polvo propio del verano, junto con la humedad de las noches más calurosas, deja un velo en las ventanas que no siempre se nota hasta que el sol pega de lleno. Un limpiacristales con amoniaco, aplicado con movimientos cruzados y un paño de microfibra, ayuda a evitar marcas y deja el cristal sin rastro.
La ropa de verano, antes de guardarla
Bañadores, toallas de playa y ropa técnica de hacer deporte al aire libre no deberían pasar directamente al armario sin un buen lavado: el cloro de la piscina y la sal del mar pueden debilitar las fibras si se guardan sin lavar antes. Para este tipo de prendas, recomendamos un detergente pensado para ropa deportiva o técnica, que cuida los elásticos y elimina mejor el olor a humedad que un lavado estándar. Un suavizante al final del proceso ayuda además a que las toallas no queden ásperas tras el último uso del verano.
Una vuelta a septiembre con la casa un paso por delante
No hace falta una casa de revista para notar que está limpia de verdad. Con el producto adecuado para cada tarea y un orden razonable entre habitaciones, la vuelta a la rutina de septiembre puede empezar con la casa ya resuelta, sin dejarlo todo para el último fin de semana. En Kiriko seguimos aquí para acompañar cada limpieza de la casa, sea la del día a día o la que toca después de cada verano.
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